10 nov. 2014

Si, si quiero casarme... pero aún no estoy lista.

Texto copiado de Cris Winters http://www.winterland.mx/mis-historias/2014/11/3/de-la-obsesin-por-casarse >> Les recomiendo su blog Winterland Es buenísimo.

Me encanta ver vestidos de Novia en Pinterest. Sé y conozco perfectamente cómo serían los centros de mesa de mi boda. Incluso he pensado en cómo sería la iluminación ideal y sé en cual Iglesia en Guadalajara me gustaría casarme.... hasta sé qué tipo de música me gustaría al momento de entrar a la Iglesia.

Pero no, no voy a volver a cometer el error de estar con alguien sólo por cumplir con la sociedad. El siguiente texto explica sutilmente mi realidad.

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De la obsesión por casarse


November 04, 2014

Hace un par de días leí una entrevista con el recién fallecido Óscar de la Renta. En ella, el diseñador hablaba sobre su experiencia con los vestidos de novia y decía que en una ocasión le preguntó a una de sus afortunadas clientas que desde cuándo había soñado con su ajuar blanco y ella respondió que desde que tenía seis años.

Eso me puso a pensar y aunque a una parte de mí le gustaría pretender que no lo he soñado, la realidad es que el final de cuento de hadas que culmina con una boda y un hermoso vestido, está, de muchas formas, arraigado en mí.

Recuerdo la emoción que me invadía cuando mis papás ponían el video de su boda, o lo divertido que fue cuando mi hermana Joy se probó el vestido de mi mamá.  Otro momento cumbre era cubrir a mi Barbie favorita con alguno de los dos trajes de novia que mi papá me había comprado en Tepoztlán. Uno era de puro encaje y era una belleza, perfecto para cuando hacía que mi muñeca caminara por un pasillo mientras yo tarareaba: ta, ta, ta tan.

Tatiana Santo Domingo, una de mis novias favoritas. Tampoco voy a negar otra influencia importante: Televisa. Y es que de nuevo, aunque me gustaría pretender que mis papás me prohibían ver sus contenidos, la realidad es que puedo recitar diálogos enteros de telenovelas como María la del Barrio o Lazos de Amor (Nandito, my love)

Sin embargo, conforme he crecido, he comprobado una realidad: las bodas no son un final feliz. En el mejor de los casos, son el inicio de un hermoso pero demandante y a veces tortuoso trabajo en equipo.



 No me malinterpreten, no es que esté en contra de este tipo de ceremonias, dos de los momentos más bonitos de mi vida fueron en las bodas de Michelle y Johanna, mis hermanas: Mich y Luis sorprendidos por la aparición de burbujas mientras bailaban Let´s Stay Together de Al Green, o Julen, mi cuñado, llorando de felicidad al ver a su flamante esposa bailar con mi papá.

 Pero lamentablemente, las bodas no son sólo esos momentos. Para mí, ahora también significan un par de cosas negativas. ¿La primera? Que en pleno 2014, muchas mujeres que conozco parecen tener la falsa idea de que si no se casan al graduarse de la universidad son unas “quedadas”. Para otras tantas, el matrimonio es una competencia entre amigas donde lo único que importa es no ser la última de su bolita en decir: acepto. Patético. Patético. Patético. Patético. Patético. Patético. Patético. Patético. Patético.

 Otra cosa que me molesta es esa visión de algunas personas de que si eres mujer sólo debes de tener proyectos personales en lo que te casas y ya después, pues nada, a perder la identidad. Gracias por participar. Ojo, tampoco estoy en contra de ser ama de casa, administrar un hogar es una de las actividades más nobles e infravaloradas, pero creo que hay al igual que cualquier otra profesión hay que elegirla por convicción y pasión, no por obligación o por pertenecer a una sociedad machista. Tampoco creo que si te casas se acaba tu vida, pues en mi familia tengo el ejemplo de varias matrimonios conformados por individuos completos y llenos de proyectos. Ah, también es muy injusto que si eres mujer y no te casas (o arrejuntas) tienes que ser más exitosa que Steve Jobs para compensar.

¿Saben que también me da alergia? La idea de hacerte la casta para “atrapar a un hombre”. Sí, hay que guardar misterio, la seducción es un arte hermoso,  y no, no me molestaría casarme con un millonario ni que me den un Cartier para sellar nuestro amor, pero pensar que yo tengo que “atrapar” a un hombre me da casi tantas náuseas como el concepto “niña bien”. Yo no quiero ni atrapar ni que me atrapen, yo quiero que decidamos estar juntos y aunque se excusen con que son sólo “formas de expresarse” hay muchas cosas detrás del lenguaje… Yo no necesito el príncipe que me salve, necesito el príncipe que me respete y quiera que construyamos una vida increíble juntos. Tampoco ando para salvar gente, ¿eh?

 Algo que llama mi atención es como muchas personas creen que si te casas “ya la hiciste” y se olvidan de que llevar una vida en pareja es un reto de TODOS LOS DÍAS. Entonces, prefieren quedarse en una relación porque ya le invirtieron tiempo o porque la sociedad dicta que ya es hora de dar el siguiente paso. Prefieren parchar la realidad de una relación que no funciona que estar solteras y ser señaladas. Entonces como todas sus amigas se están casando se conforman con una pareja que "no está tan mal" o predican que: "cuando nos casemos va a cambiar". A veces siento que hay demasiadas mujeres que prefieren arruinar su vida a cambio de una sesión de fotos vistiendo un vestido blanco. Sacrificar la posibilidad de una vida plena en la realidad a cambio de cristalizar los sueños infantiles.



 Sí, hay vestidos hermosos de novia, y mi cultura respecto al tema es muy, muy amplia. Sé que el vestido de Thalia lo hizo Mitzy (¿por?) Amo el estilo del traje con el que Bianca Jagger se casó con Mick y el vestido de encaje que Jane Birkin portó para "casarse" con Gainsbourg. Me encantaría tener una fiesta rock n roll como la de Kate Moss y un novio que se vea guapo como su esposo en un traje azul. También recuerdo perfectamente el Dior rosa que Gwen uso para casarse con el guapísimo de Gavin Rossdale y detesto el empalagoso vestido de la Princesa Diana. ¿Otros de mis favoritos?  El legendario McQueen de plumas y el vestido que sale en el video de November Rain de Guns N´Roses. Sin embargo creo que una boda debería ser la cereza en el pastel que es una relación de pareja y no una meta que hay que cumplir sin importar las consecuencias. Los vestidos son hermosos, pero una foto con un ajuar de novia está lejos de ser la única forma de validar mi existencia.





 Comprendo que situaciones como el llamado reloj biológico nos obligan a tener un plan de vida, pero nuestra vida no puede girar en torno a una ceremonia o en complacer a los demás. Yo me siento perfectamente cómoda siendo soltera y saliendo con cuanto Mr. Right Now se me da la gana, pero cada día hay más gente que me pregunta que cuándo voy a tener un novio en serio (algunos por que me quieren ver feliz, pero la mayoría porque "se me va el tren") Yo los ignoro y se me olvida el asunto con dos minutos de convivencia con mis amigos hombres o con mi amiga Isa, pero he visto de cerca a cuántas mujeres les afecta demasiado (ustedes saben quiénes son, queridas amigas) Se obsesionan y le dedican mil energía al tema, lo peor es que hacerlo no es nada atractivo para posibles parejas, así que ellas solas se alejan de su propio sueño.

A veces creo que así como en mi mundo ideal todas las escuelas impartirían clases de educación emocional, antes de graduarte de las universidades mexicanas te deberían hacer una sesión de fotos vestida de novia. Quizá así muchas se quitarían la espinita de cumplir su sueño de niñas y entonces podrían concentrarse en las cosas que verdaderamente importan como tener una relación sana, cumplir sus metas personales y divertirse y crecer a cualquier edad.

Como en mi escuela no sucedió eso, me escapé a una tienda de novias en Insurgentes y aproveché para hacer un ejercicio de improvisación: le conté toda una  historia de amor a la vendedora y hasta le enseñé una foto de mi prometido.  Elegí varios vestidos y al probarme el primero me transformé en esa niña jugaba con sus muñecas: la ilusión se apoderó de mi y hasta me sentí enamorada. Cumplí mi sueño de sentirme princesa. Ya lo hice y quizá algún día lo haga en serio, pero mientras tanto, me quité esa curiosidad y ahora puedo volver a lo importante, porque aunque ame las cosas con forma, no tienen sentido si no se sotienen en un fondo y agradezco no poseer una mentalidad muy "edad media".

Lo que importa, no es un vestido, una fiesta, un anillo, una luna de miel en Bali o un papel, lo que importa es ser tú quien elige su vida.

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